U.S. Friendly Name

Hace unos cuantos años atrás trabajé en una multinacional desarrolladora de software. Es una de las principales compañías globales dedicadas al desarrollo de software de todo tipo. No voy a nombrarla porque no viene al caso y porque además no tendría sentido tampoco. La compañía era grossa, el lugar de laburo estaba muy buena, el clima de trabajo era muy bueno también, pero el salario dejaba bastante que desear. Pero el problema no era el salario en sí mismo (al menos no al principio) sino más bien el puesto de laburo que yo tenía. Venía de otra multinacional en la que había tenido que renunciar porque por el proyecto en el que me había involucrado en los últimos meses, tenía que viajar por buena parte de Latinoamérica. Y con una nena de poco más de un año no era algo que estuviese dispuesto a hacer. La cosa es que agradecí la oportunidad pero renuncie e hice el traspaso de mis responsabilidades durante 2 meses a la persona que iba a seguir adelante con el proyecto.

Así, con una nena de poco más de un año y con mi esposa laburando en un call center durante solo 4 horas diarias, me encontré teniendo que buscar laburo sin un colchón de guita que nos diera cierta tranquilidad.

Afortunadamente durante los últimos años había estado tratando de armar una SRL junto con un amigo. Es una larga historia que no da para contar ahora, pero lo que si vale la pena mencionar es que si bien durante casi tres años yo laburé en todos los momentos que pude por fuera de mi horario de oficina (es decir, fuera del horario de 9 a 18), fue recién durante esos tres meses que la SRL de la que nunca había cobrado un mango me dio de morfar hasta que pude encontrar otro lauro de 9 a 18 que me diera la (supuesta) tranquilidad de saber que todos los meses tendría un sueldo fijo que cobrar.

Pero volviendo ahora al laburo que hacía en esta empresa de software internacional, se trataba de un puesto como soporte de segundo nivel para clientes de USA de cierta categoría de software que la compañía comercializaba. El laburo dejaba bastante que desear pero no tenía mucho más para elegir en ese momento de necesidad.

¿Y a qué viene toda esta palabrería se estarán preguntando algunos de Uds. llegado este punto? ¿Qué relación tiene el título de esta entrada de blog con todo lo que vengo tipeando? A que a mi Jefe le pidieron que yo me busque un U.S. Friendly Name, y que empezara a usar ese U.S. Friendly Name cuando llamara a los clientes para ayudarlos con los problemas que reportaban.

A ver, mi nombre no es imposible de pronunciar en inglés. De hecho mi nombre es de uso habitual en Estados Unidos de Norteamérica. ¿Cuál era el problema entonces? Que allá ese nombre se usa tanto para hombres como para mujeres. Y se ve que en la compañía no querían que al presentarme, la persona del otro lado se confundiera. No se los voy a negar, me dio por las pelotas eso. Todo bien flaco, pero si estas tercerizando en culismundis a tus equipos de soporte, entonces bancate que la otra persona tenga el nombre que tenga.

Ni se me ocurrió discutir porque sabía que no llevaba las de ganar. En lugar de eso me busqué un nombre gringo, pero que fuera igual de ambiguo de lo que lo es mi nombre para ellos. Y así empecé a hacerme llamar "Art". Si, como "arte" pero en inglés. Un nombre chotísimo lo sé, pero más que un nombre era el grito de rebeldía de ese pendejo pelotudo que uno siempre lleva dentro. Y por qué no aceptarlo, quizás fue fruto también de la sangre española de mis abuelos que llevo en las venas y que me hace ser tan cabezadura algunas veces.

U.S. Friendly Name. ¿No les suena como el ojote el nombre? A mí me suena a una forma más sutil de decir "queremos evitar tener que pronunciar tu verdadero nombre sudaca", o "tratamos de que nuestros queridos ciudadanos no tengan que complicarse la vida pronunciando esos nombres raros que suenan casi a nombres de comidas en puestos cercanos a la frontera con México". Sí, me sigue dando por el quinto forro del orto que me hayan pedido cambiar el nombre.

Hoy por hoy laburo en otra multinacional, y día a día hablo con gente de USA, Filipinas e India. Ninguno de nosotros tiene que andar cambiándose el nombre, y en general todos nos preocupamos por pronunciar correctamente el nombre del otro. Porque el nombre es muy importante para una persona. El nombre es la carta de presentación. Es lo que nos representa como un todo.

Y me acordé de esto porque este fin de semana vi la película "Quiero matar a mi jefe", y en una parte los flacos van en el auto y se comunican con el sistema de asistencia de a bordo (es un sistema de asistencia que usan en USA desde hace unos años ya). Como el que los atiende, que dice llamarse "Gregory", tiene un marcado acento de la India, los flacos le preguntan por su verdadero nombre. La persona al otro lado les dice su nombre y los del auto intentan pronunciarlo cuatro o cinco veces, pero como no les sale se deciden a seguir llamándolo Gregory. La situación vista en la película suena vagamente graciosa pero en comparativa con la vida real, es bastante ofensiva. Loco, ¿no?

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