Uno de mis #abuelos era #cazador de #tigres. ¿Y los tuyos?

A medida que uno va creciendo se va olvidando de muchas de las cosas que hizo cuando era chico. Casualmente hace una semana atrás fui con las nenas a ver IntensaMente, de Disney-Pixar, y en una parte de la película se ve cómo los recuerdos van siendo descartados para luego desvanecerse por completo. Conceptualmente, está bastante bien logrado eso en la película. Y el tema es que hay otros recuerdos que quedan. Quizás uno pierda partes de esos recuerdos, o en el caso de que sean historias, se pierden algunos de los fragmentos, pero lo que para uno fue clave, queda. Así es como en mi caso entre algunas otras cosas de la infancia, me quedaron las historias de cuando mi abuelo materno era cazador.

Tuve la suerte de tener a mis cuatro abuelos. Por el lado de mi Viejo, mi abuela Teresa y mi abuelo Juan. Por parte de mi Vieja, mi abuela Ema y mi abuelo Manolo. La única que vive actualmente es mi abuela Ema que hace cosa de un mes atrás cumplió noventa años. Noventa… casi nada, ¿no?

Tengo muy buenos recuerdos de mi infancia con cada uno de mis abuelos, pero la cosa es que hoy se cumplen veintinueve años de la muerte de mi abuelo Manolo. Y lo sé porque la escuché a mi Vieja mencionarlo. Falleció un 18 de Julio, el mismo día del cumpleaños de mi tío Julio, mi padrino.

Como decía antes, tengo muchos recuerdos con mis abuelos, y en el caso de mi abuelo Manolo los que sin lugar a dudas más atesoro son sus historias de cazador. Me acuerdo de cómo nos contaba a mi primo y a mí que hacía girar en círculos a los tigres por sobre su cabeza agarrándolos de la cola, para después revolearlos y dejarlos colgando de los cables de la luz de la calle. Si, de los cables de la luz de la calle. Y nosotros nos lo creíamos. Una vez, solo para corroborar su versión le preguntamos a mi abuela Ema si el abuelo Manolo realmente había sido cazador. Ella se sonrió y nos dijo que por supuesto. Y durante un tiempo con mi primo seguimos creyendo sus historias. No sabría decir cuando fue que nos las dejó de contar, pero eso ya no es relevante.

¿Por qué escribir sobre esto? Porque escribir es mi manera de hacer terapia supongo  smiley  Y en este caso particular, es mi manera de recordar a uno de mis abuelos en este día en que se cumple un nuevo aniversario de su fallecimiento, y agradecerle por haber sido partícipe de mi infancia de la manera en la que lo fue.

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