Sobre #emails y #diskettes

Yo soy de la generación del control remoto, de las primeras consolas de videojuegos y de los jueguitos electrónicos Casio y Nintendo. Soy de los que en lugar de usar un game pad o un mouse con esteroides y más botones que los dedos que uno tiene en el cuerpo (incluyendo los del pie y sumando el vigésimo primero que no tiene hueso), usó un joystick que era solo una palanca con un único botón en la parte superior izquierda de la base.

Soy de los que cuando iba a la casa de un amigo de mi Viejo que tenía una CZ, esperaba 10 minutos a que el puto datasette cargara el jueguito en la computadora, mientras cortaba clavos con el culo para que cuando terminara de hacer el PJIIIIIFFFZZZZZGGGGGRGGGGGSSSFFFFJJJIIIII, el programa se hubiera cargado bien y no hubiera que esperar otros 10 minutos para un juego de lo más choto comparado con lo que hay ahora (exceptuando al Minecraft que mantiene la misma gráfica pixelada de mierda).

Yo tuve la suerte de tener un Atari, y después de dedicar incontables horas al Pitfall, pude pasar el puntaje que decía el manual que había que obtener para que te manden por correo una especie de cucarda como las que les ponen a las vacas en la rural cuando las premian como la lechera del año. Hasta me hice sacar una foto parado al lado del televisor con el puntaje ahí, como prueba. Todavía me acuerdo de mi cara de pelotudo en la foto. Contentísimo… pero pelotudo al fin.

Soy de los que tuvo la posibilidad de usar una computadora hogareña. Primero una Commodore 128, y después una IBM PS2 con disco rígido de 20 MB. Me acuerdo que cuando la prendí el mundo se volvió negro, y solo tenía un cursor parpadeando seguido al C:\ en la pantalla.

- ¿Y ahora qué?...

… fue la pregunta. Con el manual en la mano empecé a investigar mis primeros comandos de DOS. Lo primero fue el DIR.

- ¡Qué bárbaro! ¡Mirá la cantidad de mierda que hay acá!

Lo que yo creí que era mierda era en realidad el sistema operativo. Mi primer troubleshooting fue hacer arrancar la máquina después de borrar un archivo que a mi entender no servía de mucho, llamado COMMAND.COM. Con el diskette de booteo que me vino con la PS2 inicié la máquina de nuevo, copié el archivo a donde estaba antes, y listo… ya había resuelto mi primer problema. Y como yapa para ese momento ya me sabía tres comandos: DIR, DEL y COPY.

Soy de los que se quemó las pestañas jugando al Wolfestein. De los que usaron el DR DOS y lo defendieron hasta que se compraron un MS DOS 6.22 (si, lo compré, no lo copié). Soy de los que se maravillaron con la gráfica del OS/2 Warp, pero que rápidamente lo dejaron en el olvido cuando salió Windows 95. Soy de los que pasaron largas madrugadas conectados a un BBS con un modem 1200, haciendo comentarios en foros donde nos conocíamos casi todos (virtualmente por supuesto). Soy de los que esperaron veintenas de minutos para descargar una mísera foto donde se viera una mina en bolas. Soy de los que tuvo una Epson LX-810 (impresora de matriz de puntos), y puteaba cada vez que los ojales de la resma continua se trababan, o cuando el manual que quería imprimir estaba mal paginado y se hacía el salto de página en cualquier parte.

Soy de los que tuvo diskettera de 5 ¼, y más delante de 3 ½, y de los que tuvo que usar un taladro para perforarle el agujero en “la otra esquina” a los diskettes de 3 ½ cuando salieron los de 1.44 MB que reemplazaban a los de 720 KB. Claro, después hubo que formatear todos los diskettes de nuevo. Mi margen de aceptación para mantener un diskette de estos era: si al re-formatearlo la capacidad utilizable superaba los 1.2 MB, se quedaba. Sino, a la basura.

Soy de los que se sintió en las nubes cuando tuvo un ZIP drive de 100 MB, aunque hubiera preferido tener un Jaz drive de 1 GB pero estaba totalmente fuera del presupuesto.

Soy de los que tuvo un mouse óptico que tenía que usarse con un mouse pad especial, que era como un cuadriculado muy chiquito de celdas en blanco y negro. Y ojo que no te diera la luz del sol directa porque el puntero del mouse saltaba como si fuera una pelota en un partido de ping-pong. Y hasta tuve un pen mouse (con cable… porque ni a palos estábamos en la era de los dispositivos inalámbricos).

Soy de los que se volvió loco cuando tuvo una calculadora Casio 48G+ a la que podía conectar a la PC para bajarle software. Y que incluso la podía usar con el infrarrojo para conectarla con la PC. Me acuerdo que me tuve que conseguir una base infrarroja externa y me volví pelotudo intentando hacerla andar.

Soy de los que guardaba sus diskettes en una caja acrílica con llave. De los que tuvo una PC con turbo. De los que cuando pasó de un monitor EGA a un VGA No Interlaceado sintió que tocaba el cielo con las manos (o con los ojos).

Soy de los que se interesó en la informática lo suficiente como para hacer mi primer curso de administración de redes Novell NetWare para poder conseguir un laburo de eso. De los que se sintió en la NASA cuando la empresa en la que trabajaba dejó de tener CCMAIL (de uso interno exclusivamente) para pasar a tener GroupWise y por ende, correo electrónico externo.

Soy de esos para los que hacer una instalación masiva de equipos de escritorio equivalía a tener 6 HP Vectra DX2 apiladas una sobre otra, e ir cambiando los discos de instalación de Windows 3.11 for WorkGroups desde abajo hacia arriba. Cuando la primera PC terminaba con el disco 1, se lo pasaba a la segunda, y en la primera ponía el disco 2, y así sucesivamente hasta terminar con todas las PCs instaladas y con los casi 10 diskettes del sistema operativos arriba del último gabinete de la pila.

Soy de los que vio como compañías como Apple, Novell y Sun perdían la batalla ante Microsoft, y como más adelante Apple volvía a la carga para destronar a Microsoft y lidiar con un nuevo contrincante: Google.

Soy de los que vivió la burbuja de las puntocom. De los que usó Netscape. De los que pensó que gastar plata en una laptop era al pedo y que mucho mejor era tener una PC en serio, con un gabinete donde uno pudiera poner y sacar lo que quisiera.

Soy de los que tuvo una Sound Blaster Pro y también una placa de video PCI decente, y unos parlantes Edifier de madera (que todavía conservo y tengo conectados al televisor del comedor). Soy de los que llevaba un mini-CD con un Damn Small Linux en la mochila, y que creo que nunca usé verdaderamente.

En contraparte, mi Viejo es un tipo de las finanzas. Su fuerte son los números. Él usó la PC como una herramienta, y acuñó términos como “anular” para referirse a haber borrado un archivo. Mi Viejo habla de diskettes cuando en realidad se está refiriendo a los CDs. Más aun, la primera vez que me preguntó por el email que me había mandado días antes, me tuvo pensando un par de minutos hasta que caí en la cuenta de que me estaba hablando de un mensaje de texto que me había mandado por celular. Pero ahora ya le conozco la jerga. Él me sigue hablando de diskettes y de emails. Yo lo corrijo diciéndole “CDs” y “mensajes de texto”, y él me escucha, pero no lo incorpora. Y yo no lo cuestiono. Y los dos nos entendemos.

El tema es que mis hijas son de la generación de las pantallas táctiles. Para ellas y para todos los chicos nacidos más o menos del 2005 a esta parte, el mundo es una ventana de cristal que se toca para poder interactuar.

Hace unos 3 años íbamos a hacer un viaje con mi señora y las nenas a las Cataratas del Iguazú. Yo hasta ese momento tenía una cámara digital Sony de 5 Mpx… una de la gricesitas medio redondeadas. Como íbamos a ir a ver paisajes fui y me compré una cámara Sony de 14.1 Mpx con modo de foto panorámica. Estaba chocho con la camarita yo. Llegué a casa y la empecé a investigar, y saqué un par de fotos. La más grande de mis nenas vino contenta a ver por qué papá estaba tan entusiasmado con ese cosito que parecía un teléfono. Saqué una foto, apreté el botón de “play” para visualizarla en la pantalla y se la mostré. ¿Qué hizo ella? Hizo “pinch” con sus deditos sobre la pantalla no-táctil de mi cámara nuevita, para tratar de hacer zoom en la imagen.

- No gordita, la pantalla de esto no anda tocándola.

Me miró e hizo el gesto de “mirá vos” levantando un poco el labio inferior… y se fue. Lo que ella no supo es que acababa de destrozar la momentánea felicidad del imbécil de su padre que en el fondo… es un geek.

Incluso mis hijas manejan la Tablet mejor de lo que la manejo yo. Hace no más de 5 meses, un domingo me acerqué al cuarto de la más grande (9 años) porque la escuchaba hablar. Estaba haciendo la tarea con una compañera… por Skype.

Y la más chica no se queda atrás. Hace casi dos años ya, un día estaba laburando desde casa y las nenas estaban en el comedor, y empecé a escuchar a la menor gritar:

- ¡Videos de “Supertorpe” en español! ¡Videos de “Supertorpe” en español!

Después de escuchar 5 o 6 veces lo mismo me levanté y fui a ver qué es lo que pasaba. Como todavía no sabía leer y mucho menos escribir, estaba buscando videos de Supertorpe en YouTube, con comandos de voz. Para ella fue tan simple como tocar el ícono con el micrófono que estaba al lado de la barra espaciadora, y hablarle a la Tablet para que la Tablet buscara y encontrara el video que ella quería.

Con todo esto me pregunto: ¿Cuándo va a llegar el día en que yo le empiece a hablarle a mis hijas de diskettes o de emails, cuando en realidad les esté queriendo hablar de CDs o mensajes de texto? ¿Cuándo llegará ese día en que ellas me entiendan y me corrijan, pero no me discutan? ¿Cuándo va a llegar el día en que yo ya esté demasiado viejo para todo esto?

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