#SEXO

Es interesante la manera en la que funcionamos. Me refiero a la manera en la que funciona el cerebro humano, y como en algunos aspectos nos tornamos predecibles. La realidad es que todos somos diferentes y pensamos diferente. Somos no solo lo que recibimos como parte de nuestra educación formal (los que tenemos la suerte de gozar de una educación formal) sino también lo que recibimos como parte de nuestra educación informal.

Somos donde vivimos. La idiosincrasia de nuestra gente, del país donde nacemos pero también de la región y del barrio donde nacemos y nos criamos. Somos nuestros amigos y afectos, lo que vemos, lo que leemos y lo que consumimos.

Aun así en algún punto somos predecibles. Hay excepciones por supuesto,  pero en reglas generales el grueso de los hombres no podemos resistirnos a la palabra SEXO. Si, SEXO, así, en mayúsculas. No importa el país donde hayamos nacido, la clase social o la región a la que pertenezcamos (una vez más: hay excepciones). Todos tarde o temprano, de una u otra manera nos rendimos a esa puta palabra y lo que entendemos por su significado. Pero ahí es donde una vez mas empieza a diversificarse la cosa. Erotismo, fetichismo, onanismo, voyeurismo, masoquismo, prostitución, heterosexuales, homosexuales, monógamos, polígamos, swingers, travestis, etc., etc., etc. Podría seguir enumerando parafilias, profesiones, elecciones, condiciones, y hasta desviaciones, pero todo redundaría en lo mismo: SEXO. De nuevo, así, en mayúsculas.

¿Cuantas veces piensa en SEXO el hombre promedio? ¿Y cuantas veces piensa en SEXO la mujer promedio? La realidad es que… ¿a quién carajo le importa? El SEXO es una elección, es un negocio, es una enfermedad, una desviación, una devoción, una condición, una elección, una maldición.

Le preguntás a un pendejo (adolescente para decirlo de manera adecuada), y el SEXO es… TODO. Le preguntás a un hombre en sus 40s y es importante… le preguntás a una mujer en sus 20s y es un elemento de control… le preguntás a una mujer en sus 40s y es un condicionante… le preguntás a alguien por encima de los 80 y es un recuerdo.

¿Dónde carajo voy con todo esto? De nuevo: a la manera en la que funcionamos. Déjenme explicarme. Hace unos cuantos años atrás un ex-Jefe me contó que un compañero suyo de la facultad, cuando quería vender algo (una guitarra por ejemplo), lo que hacía era escribir una suerte de volante que después pegaba en la cartelera de la facultad junto con otras decenas de volantes de otros estudiantes, centros de estudiantes, profesores particulares, librerías con promociones en fotocopias, y otros servicios estudiantiles. ¿Cuál era la particularidad de sus volantes? Que tenían la palabra SEXO en mayúsculas, centrada y encabezando el papel. Seguido a eso venía el mensaje real. Por ejemplo: “SEXO (vendo guitarra criolla con poco uso)”.

No entienden un carajo, ¿no? Bueno, déjenme explicarlo de otra manera. En navidad hice referencia a El Llamado de Papá Noel, y fue lo más leído/accedido hasta el momento en este sitio. La pregunta que me hago ahora es: ¿cuál va a ser el nivel de penetración (si, permítanme jugar con las palabras) que va a tener esta entrada de blog que lleva el nombre de #SEXO? ¿Va a tener más visitas que el mismísimo llamado de Papá Noel? ¿Es posible que el SEXO le gane al gordito barrigón? Veremos…

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