Secuestrado (yo no, mi auto)

Este fin de semana largo de carnaval nosotros no nos fuimos a ninguna parte. Y por “nosotros” me estoy refiriendo a mi señora, las nenas y yo. Nos quedamos en Buenos Aires así que buscamos alternativas para salir a alguna parte y evitar quedarnos guardados durante 4 días. El sábado (14 de Febrero) dejamos a las nenas con mis suegros, para poder irnos a cenar mi señora y yo solos. El domingo nos fuimos a Belgrano a ver qué onda lo del año nuevo Chino. El lunes aprovechamos para ir a una pileta, y el martes sí nos quedamos en casa. Pero el tema en cuestión está relacionado con lo que pasó el lunes feriado.

Unos amigos viven en Olivos muy cerca del Club Galicia (que está al 3.000 de Av. Del Libertador), y se hicieron socios hace tiempo para aprovechar los días al aire libre. Nosotros ya fuimos varias veces, y esta vez previendo el fin de semana largo arreglamos de antemano pasar el día allá, aprovechando también que a la noche estaba el festejo de carnaval. En realidad tanto a mi señora como a mí nos importa un corno el carnaval y de hecho no iríamos a un corso ni a punta de pistola. Pero esto justamente no era un corso, y tenía la diversión de la guerra de bombitas de agua y espuma para los chicos, así que nos pareció que estaba bueno para que las nenas lo aprovecharan. Y de hecho ellas la pasaron bárbaro… aunque papá no tanto. Pero no me anticipo y sigo…

Cuando llegamos al mediodía había lugar en la cuadra así que en lugar de meter el auto en el estacionamiento del club (que queda en frente), lo paré en la calle. Había cordón amarillo pero siendo un feriado y estando atestado de autos, me pareció que lo mismo daba. Grosero error de mi parte.

A eso de las 20 hs. se me ocurrió llevar al auto las sillitas que habíamos llevado y el bolso con la ropa mojada de la pileta, y un par de boludeces más. Así que allá fuimos Demian y yo cargados como ekekos. En cuanto salí del club enfilé para donde había dejado el auto, y entonces vi que en ese lugar había un auto que no era el mío. En esos escasos 2 segundos que el cerebro trata de procesar la información, varias son las cosas que me pasaron por la mente…

¿Qué mierda…?

¿Y ese auto de dónde salió?

¿Lo dejé estacionado ahí realmente?

¡Me jodés que me afanaron el auto!

¿Soy tan pelotudo que lo dejé en otra parte?

A ver si me estoy equivocando y ese en realidad es mi auto, solo que lo estoy mirando mal…

¿Vinimos con el auto o en colectivo?

¿No se podía estacionar hoy ahí?

¡¿Me llevó el auto la grúa un lunes feriado de carnaval?!

¿¿Quién es el hijo de puta que manda a las grúas a levantar autos en un puto feriado??

La concha de la lora que no me lo hayan afanado…

Aun así, lo único que atiné a decirle a Damián fue un tímido:

- Yo había dejado el auto estacionado ahí…

A él lo que se le ocurrió pensar fue que me lo había llevado la grúa. Bueno, seguramente se le habrá cruzado por la cabeza que me lo hubieran afanado, pero siendo mi amigo optó por evitar materializar esa posibilidad en una frase hablada. Porque no es lo mismo cuando uno piensa las cosas que cuando uno las dice. Cuando las decís, fuiste. Ya lo dijiste. Le pusiste nombre a la bestia.

Demian se dio vuelta y fue directo a preguntarle al pibe que está en la entrada del estacionamiento del club (literalmente: a 20 metros de donde estaba mi auto) si había pasado la grúa.

- Si, se estuvo llevando algunos coches, y además pasaron varias veces haciendo multas a todos los de la cuadra.

- ¿Y dónde es que hay que ir a buscar el auto? – le preguntó

- En Acassuso y Maipú. – en realidad terminó siendo sobre Acassuso a dos cuadras y media de Maipú, pero bue, lo mismo da para el caso… – Pero por los feriados van a tener que esperar al miércoles a la mañana.

- ¿Me estás jodiendo? – salté yo, y les juro que por un momento barajé seriamente la alternativa de soltar los bolsos y las sillitas y borrarle la sonrisa a trompadas al imbécil… porque por más que yo no estaba como para que me sonrieran, el flaco parecía estar disfrutando la situación

El flaco debió notar mis ojos inyectados en sangre a pesar de la poca luz, porque dejó de sonreír mientras nos siguió explicando cómo ir a la playa de remoción.

Cuestión que así como salimos cargaditos los dos, tuvimos que volver igual de cargaditos para dejar las cosas y contarles a nuestras respectivas mujeres las buenas nuevas. Después si, partimos rumbo a la playa de remoción para ver si el auto de hecho estaba ahí. Porque sinó la siguiente parada iba a tener que ser la seccional de policía para hacer la denuncia de robo. Al menos después de confirmar que el auto estaba en el galpón pude bajarme los huevos de la garganta… porque hasta no corrobnorar que el auto se lo había llevado la grúa la posibilidad del garrón del afano era un fantasma de lo más presente. Estuvo piola el sereno porque no solo me confirmó que el auto estaba, sino que incluso me llevó a que lo viera para que me quedase tranquilo. Pero más piola estuvo Demian que no solo me llevó a ver el auto sino que además nos trajo después a casa, desde Olivos hasta Capital Federal.

¿Cómo terminó la cosa? Hoy a la mañana me tuve que levantar a las 5 de la madrugada para estar allá a las 7:30 (que es cuando empiezan a atender), pagar los 620 mangos del acarreo, retirar el auto e irme a tratar de pagar la maldita multa que encima no pude pagar porque tengo que esperar 5 días hábiles a que les llegue la documentación original a los de la oficina de tránsito. O sea que encima tengo que irme de nuevo hasta allá para pagar la multa dentro de los próximos 5 a 10 días hábiles, o esperar a que me llegue la citación.

Si, OK, yo estacioné mal. Lo acepto. Pero aun así: ¡me cago en el servicio de grúa tercerizado de Olivos que eligen los feriados para seguir facturando!

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