¿Quienes somos allá afuera?

La búsqueda de uno mismo en Internet ocupa sin lugar a dudas el primer puesto en las estadisticas de Google, Yahoo, Bing, Ask, Baidu o cualquier otro buscador de Internet. No puedo arriesgarme a decir que sea lo primero que la mayoría de la gente busque, pero no creo que esté tan lejos.

¿Hicieron la prueba de buscarse? Quiero decir: ¿recientemente? Lo más obvio que van a encontrar son los perfiles públicos de las cuentas de Facebook, Twitter, Google+, Pinterest, Linkedin, Instagram, Tumblr, etc. ¿Pero que más hay? La información del padrón electoral con el número de documento y la fecha de nacimiento. Y aunque no aparezca la dirección, sí aparecen el barrio y el código postal. Y más fácil aún, en los sitios de las compañías telefónicas podemos buscar por nombre del titular de la línea y rápidamente sabremos la dirección postal de una persona.

Y volviendo ahora a los perfiles de las redes sociales: ¿que tanta información tienen visible para el público en general? Ah... claro... seguramente se tomaron dos o tres minutos para restringir la visibilidad de sus perfiles. ¿Pero que tanto lo hicieron? No nos olvidemos que alguien que se dé de alta en cualquiera de esas redes sociales, en caso de poder ver quiénes son sus amigos puede intentar hacerse amigo de ellos para luego solicitarles amistad a Uds. O simplemente puede ver sus fotos en base a los comentarios de esos mismos amigos.

¿Me estoy volviendo paranoico? Si, un poco quizás. Es posible que esté exagerando y que aunque todo lo que detallé antes es posible y viable, difícilmente el usuario promedio de las redes sociales sea susceptible de este tipo de persecución y acoso virtual. Pero sirve para que nos pongamos a pensar en lo que estamos dejando ver en nuestros perfiles. Lo que mostramos al subir una foto. Lo que mostramos de nosotros mismos al hacer un comentario, o al re-publicar lo de alguien más. O al hacer un comentario en una larga lista de comentarios.

Hace tiempo que las empresas dejaron de conformarse con recibir CVs de los postulantes y comenzaron a usar Linkedin. Pero algunas pocas también empezaron a evaluar a los candidatos por lo que cada uno de ellos deja ver de sí mismos sin ser plenamente conscientes de ello.

No es muy complicado buscar información social en Internet. No es nada complicado de hecho. Solo algunas líneas tipeadas en el buscador, un par de clicks, una veintena de minutos de dedicación... y con un poco de suerte podamos tener un perfil mucho más acabado de esa persona que pareciendo tan seria en la foto de LinkedIn, se muestra totalmente diferente en los "estados" que publica en su muro, o en las fotos en las que es etiquetado, o en el tipo de mensajes que "re-comparte".

Dediquen cinco minutos a este ejercicio: abran un navegador de Internet que no usen habitualmente. Si usan Chrome, abran Internet Explorer, Firefox, Opera o Safari. El que prefieran. Solo traten de no usar el de siempre solo para asegurarse de que están navegando sin estar autenticados a ninguna de sus cuentas y sin tener en caché ninguna contraseña tipeada anteriormente. Búsquense. Investíguense.

Entonces va de nuevo la pregunta: ¿quienes somos allá afuera? ¿Somos quienes queremos ser? No crean en el anonimato que dan el teclado y la pantalla. Porque si creen en eso entonces permítanme decirles que es posible que estén meando afuera del tarro... y bastante afuera.

Para no hacer una bola de nieve de esto, cierro con algo muy sencillo: todo lo que sube, tiene que bajar... pero eso no necesariamente aplica a Internet. En Internet la ley de la gravedad no rige, y muchas veces lo que sube a Internet, queda en Internet por mucho tiempo.

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