#PorLasDudas que me caiga un #piano en la #cabeza…

El otro día venía pensando en que ahora que el sitio cumplió un año, sería un buen momento como para recopilar todas las entradas de blog (solo las de blog) en un documento y ponerlo disponible para descarga. Digo, como para que si alguien en algún momento cae por estos recónditos espacios virtuales y lee un par de cosas que le parecen piola y quiere leer más, no tenga que comerse el garrón de leerlo online o de tener que estar esperando a que cada página refresque. Bah… tampoco es para tanto porque después de todo solo hay que hacer click en la opción Blog del menú del sitio, e ir al pie de página y hacer click en última como para ir a la página más antigua filtrada solo por blog. Pero pensando en todo esto me di cuenta de que en realidad hay un motivo mucho más importante (al menos para mí) como para hacer lo del documento: y es para poner en un solo lugar un montón de cosas que el día de mañana mis hijas van a poder leer como para conocer un poco más de este cascote amorfo y cabezadura que les tocó por padre.

El tema es que todavía son chicas y no me da como para que anden leyendo las pelotudeces que escribo. Más que nada porque soy una letrina hablando, y por asociación soy también una letrina escribiendo.

Para dar un poco más de contexto: el otro día íbamos en el auto escuchando el segundo disco de El Mendigo, la banda de mi primo Leo (que de paso: se las recomiendo ampliamente). En un momento dado arrancó el tema “Tan distinto pero tan igual” que justamente lo canta Leo (aunque el vocalista principal de la banda es en realidad Damián, el hermano de él, que no es mi primo porque Leo está casado con mi prima y eso lo convierte a él en mi primo político). La cosa es que el tema en una parte dice “Si quien llena mis zapatos, no soy yo sino un dibujo de esta puta realidad”. Y encima lo canta con tantas ganas que parece que mastica y escupe lo de la “puta realidad”. Entonces la más grande de mis nenas dice…

- ¡Cuando lo vea al tío Leo lo voy a retar por decir malas palabras en las canciones! – y al toque agregó – ¡Y encima vos lo cantás papá!

Me cagué de la risa, no me pude contener. Pero claro, si dice eso por una simple “puta realidad” no quiero imaginar lo que diría si leyera un par de mis entradas de blog anteriores. Igual no da como para que ella con diez años ande leyendo las barbaridades que escribe su padre. Y ni hablar de la menor que va camino a cumplir los ocho. Ya van a tener tiempo para leer todo esto.

Y entonces cuando pensé en esto de que las nenas lean lo que yo escribo, caí en la cuenta de que no sé por cuanto tiempo va a estar disponible este sitio. Porque si a mí algún día me cae un piano en la cabeza, cuando termine el período que tengo pago del hosting me van a deshabilitar la cuenta y entonces los contenidos van a dejar de estar disponibles. O ponele que una tormenta solar justo haga que los servidores de mi proveedor de hosting se derritan junto con las cintas de backup. Qué sé yo… nunca se sabe cuáles pueden ser las vueltas de la vida.

Así que lo de armar un historial de todo lo que llevo publicado tomó un sentido más importante. Sí, OK, sé que muchas de las cosas que publico son gansadas, pero algunas otras son anécdotas que a ellas seguramente les va a gustar conocer de primera mano (o eso espero al menos). Y si lo dejo todo ordenadito, no van a tener que esperar a que en la sobremesa de una reunión familiar surja alguna anécdota… porque encima para ese entonces puede que ya sean adolescentes y les importe un corno quedarse a escuchar las historias aburridas que cuenta papá.

Así que voy a armar un primer documentito con todo lo que publiqué durante el primer año del blog y lo voy a poner disponible para descargar. Y de paso voy a ir guardando en un segundo documento lo que siga publicando mientras el sitio siga vivito y coleando y mientras a mí no me caiga un piano en la cabeza. Y si el sitio cumple dos años, entonces daré por completado el segundo archivo y empezaré con un tercero. Eso sí, por las dudas voy a guardar los archivos en una carpeta de DropBox compartida con alguien más. Porque nunca se sabe que tan descuidados pueden llegar a ser los que se dedican a subir pianos colgando de arneses por fuera de los edificios.

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