Poder elegir | #EleccionesPorteñas | @gcba @TodoNoticias

Hoy hubo elecciones en Capital Federal (o Ciudad Autónoma de Buenos Aires, como prefieran llamarla), y por primera vez se votó con un método diferente al voto tradicional de las boletas pre-impresas. Creo que este método beneficia a los partidos más chicos y tiende a sacar un poco del poder que tienen los partidos grandes a través de sus punteros políticos, que le meten en el bolsillo a la gente la boleta ya doblada de una manera particular para poder validar después cuántos de sus votos llegaron a las urnas y cuántos no, y a quienes “penalizar” en base a eso y a quienes no. Por supuesto que este método de votación puede ser mejorado, pero a mi modo de ver es por lejos mucho mejor al método que conocíamos hasta el momento. Cada uno puede tener su opinión formada y es válida. Yo solo estoy expresando la mía.

Poder elegir es un beneficio que quizás hoy por hoy damos por sentado e incluso que menospreciamos, pero es importantísimo y debemos hacerlo valer. Incluso cuando se quiera votar en blanco, o ir y meter una foto de Clemente, Mafalda o la estampita del que sea el santo de su devoción. Todo es válido al momento de votar, porque lo importante es poder hacerlo. Bueno, con este nuevo método ya no se puede meter cualquier cosa en el sobre porque no hay sobre, pero sí se puede votar en blanco si alguien así lo prefiere.

Yo fui a votar sin haberme puesto al tanto del nuevo mecanismo porque quería ver que tan simple era el sistema. Por el microcentro vi varios stands en la calle con esas máquinas en las últimas semanas, para que la gente se interiorizara respecto a cómo era el nuevo método de votación, pero yo preferí no saberlo y probar la usabilidad del sistema.

Hoy para cuando fui a votar, eran ya las cinco de la tarde. Generalmente prefiero votar después del horario del almuerzo, entre las dos y las tres de la tarde, pero esta vez fui más tarde que de costumbre. Llegué al colegio, busqué mi mesa en las impresiones pegadas en la calle, y fui. Había solo una mina adelante mío a la que le estaban validando los datos. Después me tocó a mí. Cortaron un pedazo de la boleta loca esa que hay que usar, me dieron el resto y me dijeron que eligiera cualquier máquina que estuviese libre. Las máquinas para votar estaban ahí en el mismo lugar que las mesas, contra las paredes de manera que la pantalla diera la espalda a todo. Es decir que cuando uno se paraba delante de la máquina quedaba de frente a toda la gente. Y las máquinas estaban separadas entre sí por al menos 6 metros.

La cosa es que me resultó una boludés votar. Podía elegir lista completa o “cortar boleta”. Elegí cortar boleta y pude elegir cada una de las tres partes por separado: Jefe de Gobierno porteño, diputados locales, y representantes de la comuna. Elegí cada uno y al terminar me apreció en pantalla la boleta virtual que yo acababa de elegir. Podía cambiar si quería pero no hacía falta así que le di a “imprimir”. La boleta se imprimó y, solo para probar el sistema, la puse en el sensor tal como se me mostraba en pantalla que hiciera para validar que mi voto fuese lo que yo había querido votar. Al ponerlo, al toque me apareció de nuevo la boleta en pantalla. Listo. De ahí a la mesa, donde me cortaron otro pedacito troquelado y validaron que la parte que habían cortado antes se correspondiera con esta, y entonces me dieron el OK para poner el voto en la urna. No deben haber pasado más de siete minutos desde que entré hasta que salí del colegio. Un toque. Y no era solo mi mesa, porque todas las mesas estaban igual de liberadas.

Independientemente de cual sea la ideología de cada uno y por ende de lo que cada uno vote, tenemos que apreciar el hecho de tener la oportunidad de elegir a quién queremos que nos represente. Puede ser que nuestros candidatos no sean electos, o peor aún, que resulten electos y que después hagan cosas con las que no estamos de acuerdo. Pero lo bueno es tener esa oportunidad de elegir, y de volver a elegir en el futuro. Porque cuando uno elige puede equivocarse. O la persona a la que uno elige puede hacerlo. Pero poder elegir no es una equivocación, sino que por el contrario es el mayor acierto que puede haber. Aprovechémoslo.

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Marcá el cuadro de abajo para seguir.