Los #opineitors no van a desaparecer

Los opineitors (así como lo pongo, con "ei") son esos que siempre tienen algo para opinar sobre lo que sea. No importa de lo que carajo estés hablando, ellos se las ingenian para tener algo que aportar. En reglas generales sus ideas suelen ser una peloutdés atómica y por ende es fácil no darles pelota, pero hay algunos opineitors más peligrosos, porque son los que te podes encontrar en el ambiente laboral.

Si me duele el hombro y uno me dice que tengo que untarme manteca tibia en la zona, yo le digo "Ah... mira vos, esa no la sabía". Y lo ignoro. Si estoy pensando en pintar el departamento y viene otro y me dice que lo mejor que puedo hacer para que la pintura fije bien es meter adentro de la lata un calentador de esos que usaba la directora de colegio secundario, yo le digo "¿Si? ¡Qué loco!", y automáticamente descarto esos últimos segundos de mi memoria de largo plazo. Por cierto… ¿se acuerdan de esos calentadores? Eran una resistencia en la punta de un cable y un enchufe en la otra punta. Lo enchufabas, tirabas la otra punta en la taza y esperabas a que el agua hirviera. Siempre me parecieron más peligrosos que jugar al tiki-taka con dos granadas. ¿Alguien habrá tenido la feliz idea de calentar el agua de la bañera con eso para hacerse un baño de inmersión? De ser así, ¿habrán encontrado el cuerpo después de que volara la instalación eléctrica de toda la manzana o por el olor a chicharrón en el ambiente?

Pero volviendo al tema, decía que los opineitors más peligrosos son los que te podes encontrar en el laburo, porque los muy hijos de puta tienen la costumbre de meter sus opiniones pelotudas en cualquier momento y lugar, y especialmente en las reuniones o en las conferencias donde hay personas de otros equipos que pueden no tener un conocimiento muy acabado de lo que el opineitor está diciendo, y por ende pueden llegar a mostrarse de acuerdo con este molesto e inoportuno personaje.

Y así es como vos te volvés pelotudo laburando en un proyecto y haciendo todas las previsiones que se te puedan ocurrir, para que de buenas a primeras venga este desgraciado y te tire al carajo semanas de labro. Y solo porque no supo mantener la boca cerrada y en su afán de opinar sobre lo que no sabe, siembra una duda basada en una idea totalmente desquiciada en la mente de quienes, más por desconocimiento que por malintencionados, te terminan haciendo laburar por demás para que la forrada que dijo el opineitor no se convierta en un riesgo o amenaza futura. ¡Y en realidad es una ganasada!

Pero lamentablemente y a diferencia de los dinosaurios de Charly García, los opineitors no van a desaparecer.

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