El tamaño sí importa

Se comieron el amague, porque esto no se trata del tamaño del coso, sino del tamaño de los dispositivos electrónicos y de cómo su tamaño ha ido cambiando conforme fueron cambiando las tendencias. ¿Se acuerdan de cuando los teléfonos tenían que ser cada vez más chicos? Mi primer teléfono fue un Ericcson. No me acuerdo el modelo exacto pero si no me equivoco es el de la primera foto que agrego al pie de esta entrada de blog.

Después cambié a un Nokia 6120. Era una maza. Me acuerdo que me salió un huevo el teléfono, y yo estaba chocho de la vida porque era "chiquito". Los carteles en la calle, que me los acuerdo patente, eran una hormiga llevando uno de estos teléfonos. Lo busqué en Google images pero no encontré el aviso así que les dejo una foto del teléfono en sí mismo. Me cago en Google che. Tiene toda la info nuestra guardada y no son capaces de traerme la imagen que busco cuando tipeo "nokia 6120 hormiga". Si ya no podemos esperar que Google nos traiga cualquier pelotudés que se nos canta, entonces estamos cagadísimos.

Como sea, después de eso ya ni me acuerdo a que cambié, pero supe tener Motorola StarTac, dos modelos diferentes de Nextel (el pedorro grandote que lo tenía por laburo, y el mío, que sí, me lo pagaba yo como un ganso). Tuve Nokia, Motorola, Blackberry, y finalmente caí en Apple... y ahí me quedé. No porque sea un fanático dispuesto a tirarse un bidón de nafta encima e inmolarse delante de un Apple Store con la remera de Steve Jobs, sino en realidad porque cuando salió el iPhone original me pareció fantástico, y cuando finalmente pude comprar uno usado, me acostumbré tanto al puto iOS que ya no me interesó salirme de ahí... al menos no por ahora.

Creo que Android es un sistema operativo de la hostia, y creo que Windows phone supo salir a la cancha con algo diferente (una bosta, pero diferente al fin). Y creo que Blackberry está en el horno. Y ni hablemos de Symbian, que a pesar de todo es el sistema operativo más usando en el mundo actualmente... claro, porque los países más pobres del 3er mundo tenemos que usar teléfonos chotos para poder gastar la plata en otras cosas, como comida. A ver, es como decir que el Chino Mandarín es el lenguaje más hablado del mundo. ¡Pero claro! ¡Si son quichicientos chinos hablándolo! La pregunta entonces sería: ¿cuál es el porcentaje de gente que lo habla fuera de China?

OK, me fui a cualquier parte. Volviendo... ¿a qué me refiero con eso de que el tamaño sí importa? A que las tendencias del mercado van cambiando. No estoy tan seguro de que sean las compañías las que establecen las tendencias, pero sí creo que son las que las marcan. A ver, en algún momento las compañías de celulares empezaron a hacer equipos cada vez más chicos... hasta llegar a soretitos como un Motorola del estilo de los StarTacs que era tan chiquito que para marcar tenías que usar el meñique. Debe haber alguna foto dando vueltas por Internet pero parece que hoy no me estoy llevando del todo bien con Google images.

Pero las modas cambian, y después de que salió el iPhone, Samsung y otros fabricantes empezaron también a sacar teléfonos táctiles... y la tendencia cambió. Ya no servía sacar el teléfono más chico, y las tapitas dejaron de ser útiles. Lo que importaba a partir de ese momento eran las pantallas táctiles, y cuanto más grandes mejor. Y así llegamos a hoy, que tenemos a las phablets... teléfonos como el Samsung Galaxy Note 4, o el iPhone Plus, que son tan prácticos para ponérselos en la cara como lo es ponerse una media pizza al corte, que va calentando a medida que hablamos. Los desafío a hacer una llamada de 20 minutos con uno de estos bichos. Si después de esos 20 minutos no tienen quemaduras de 2do grado y no perdieron un 3% de grasa corporal, entonces los felicito.

Y lo mismo pasó con las notebooks (o laptops, como las llaman los gringos). Originalmente eran pesadas y gruesas. Fueron haciéndose más livianas, pero también fueron creciendo de tamaño. Llegó a haber notebooks de 17 pulgadas. ¡17 pulgadas! Antes de subirte eso en la espalda tenías que asegurarte de que tu prepaga te cubriese las sesiones de kinesiología, porque seguro que lo ibas a necesitar. El tiempo pasó y se dieron cuenta de que la gente necesitaba máquinas que pesaran menos... y empezaron a achicarlas (porque se les complicaba hacerlas más finas y livianas). Y llegamos a las netbooks. Unas cagadas pocas veces vistas. Yo tuve una msi con 2 GB de RAM y 120 GB de disco. Para empezar, tipear rápido era imposible. Creo que es más fácil comprar 10.000 dólares oficiales hoy en día, de lo que sería tipear 100 palabras por minuto en esas cagaditas. Eran como agendas CASIO con esteroides. Y ahora volvimos a las ultrabooks... laptops finitas y livianas que tienen tamaños mucho más decentes.

Y con los equipos de música pasó lo mismo. Primero tuvimos los grandes equipos de audio. Después vinieron los mini-componentes, que tenían unos parlantes tremendos. Después nos fuimos achicando, para ambientar los equipos de audio a cosas con parlantitos, en medio de las que se podía calzar el celular o un pen drive. Y ahora de nuevo empezamos a crecer... porque gracias al bluetooth aparecieron marcianitos como el Sony MHC-V5... que si lo hubieran hecho apenas 5 centímetros más grande, ya tenías que sentarlo a la mesa para comer, comprarle una cama y pagarle las salidas nocturnas.

O incluso las tablets, que arrancaron cerca de las 10 pulgadas, bajaron a 7, subieron a 8, y ahora se rumorea que dan el salto a 14. ¡Si siguen así van a tener que venderlas con atril! O en una de esas la tecnología cambia, y del multi-touch (con los dedos) pasamos al uni-nariguen (con la napia). Porque fuera de joda, van a ser imposibles de maniobrar.

Y así es como los gdgets electrónicos se fueron achicando para después volver a crecer. Y la lógica dice que van a volver a achicarse. Es como la curva sinusoidal de la función seno o coseno.

¿Eh? ¿De qué mierda habla este boludo?

No importa. A lo que voy es a que posiblemente en el futuro saquen los teléfonos holográficos del tipo reloj pulsera, que van a proyectar desde nuestra muñeca una imagen que vamos a poder manipular como si fuese una pantalla táctil. Y ahí el punto de inflexión de la curva va a cambiar de nuevo, y pasar de positivo a negativo (o viceversa). Y oooootra vez todos compitiendo por fabricar la mierdita más chica.

Y nosotros en el medio. Consumiendo todo eso, y definiendo con nuestras tendencias de compra hacia dónde va el mercado... hasta que a alguna compañía se le ocurra patear el tablero y salir con algo nuevo y novedoso que cale hondo entre los consumidores.

Es la vieja y conocida ley de la oferta y la demanda, solo un poco forzada por los fabricantes para que creamos que lo que ellos producen es lo que nosotros queremos...  smiley

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