El #puto #CorrectorOrtográfico

Hoy por hoy la gente escribe mucho más que antes. Denme el beneficio de la duda para que pueda explicarles a qué me refiero exactamente. Antes cuando uno necesitaba decirle algo a alguien, agarraba el teléfono y llamaba a esa persona, y si el otro no contestaba entonces se le dejaba un mensaje en el contestador. Con el tiempo vinieron los mensajes de texto, pero no se podían mandar quichicientos mensajitos por día porque se te iba todo el crédito del mes. Además tenías que estar apretando tres veces la misma tecla para que una A se transformase en una C, y había que hacerlo rápido antes de que el teléfono tomara la letra como buena y avanzara al siguiente lugar. Un garrón. Entonces la gente empezó a comprimir sus mensajes en cosas del tipo:

KC TODO OK? NO C NADA D VOS, LLMME XQ KRO DCIRT ALGO

Lindo, ¿no? Así fue como poco a poco la gente empezó a acostumbrarse a escribir como el orto, e inconscientemente empezaron a hacerse asociaciones como esta:

Para abreviar el verbo “sé”, escribo “C”. Con el tiempo incorporo la “C”, y cuando tengo que escribir “sé” termino escribiendo “ce”. Después de todo, si soy tan burro como para escribir “ce” en lugar de “sé”, ni siquiera me cuestiono si lleva o no lleva acento… solo asumo que no lo lleva. Escribo para el carajo pero estoy demasiado ocupado como para preocuparme por una boludés como esta.

El tiempo siguió pasando y vinieron WhatsApp, Line, Telegram y algunos otros mensajeros para SmartPhones. Y la gente siguió escribiendo más y peor. Si, se supone que cuanto uno más hace algo entonces mejor se vuelve haciéndolo. Pero entonces, ¿por qué la gente escribe peor? Principalmente por dos motivos:

  1. Por el apuro o la simplicidad (el ejemplo de arriba habla por sí solo)
  2. Por culpa del puto corrector ortográfico

 

Me imagino que en este punto no entienden un carajo. Si hay un corrector ortográfico entonces el error no solo es corregido sino que además la gente aprende y la próxima vez no comente ese mismo error. ¿No es cierto? No, lamentablemente no es cierto. ¿Cómo es eso? Por un lado la gente tipea cualquier cosa sabiendo que el corrector ortográfico va a arreglar sus bestialidades. Por otro lado el auto corrector (o sea, el que reemplaza las palabras a medida que tipeamos) termina convirtiéndose en un dolor de pelotas, porque no solo NO deja escribir de manera comprimida, sino que además no entiende el lunfardo y mucho menos los códigos que tenemos con nuestros amigos, compañeros de laburo, parejas y/o festejantes. Entonces nos hinchamos las pelotas de que el auto corrector haga cambios del tipo “munchita” por “mi chota“, “mununito” por “manumitáis”, o “pununita” por “pub unitario” (y conste que son cambios reales que acaba de hacer mi iPhone).

¿Qué hacemos entonces? Deshabilitamos en auto corrector y en su lugar solo dejamos que el corrector ortográfico nos subraye las palabras que no entiende, sea porque estén mal o sencillamente porque no las tiene incorporadas en el diccionario. Y como estamos muy apurados como para detenernos en esas palabritas subrayadas, terminamos ignorándolas y mandando los mensajes como vienen. O sea, como la misma mierda.

Y si todo quedara en el mensajito que le mandamos al grupo de WhatsApp de papi fútbol del jueves a la noche, entonces no sería un problema. El verdadero problema está en que seguimos escribiendo como el mismísimo culo tanto cuando tipeamos un email laboral como cuando escribimos una nota en el cuaderno de comunicaciones del colegio de nuestros hijos. Y así llega el día en que nuestros hijos están estudiando gramática y nos escuchamos a nosotros mismos diciéndoles:

- A ver, esperá que haga memoria porque no estoy seguro de dónde llevan el acento las palabras graves. Yo me sabía que las que terminaban en N, S o vocal tenían algo en común, pero no me acuerdo bien si es que se escribían con ce o con ese, o si era lo de la ve corta y la be larga. Hagamos una cosa, déjame que me fijo en Google y después te digo. Y tráeme el cuaderno de comunicaciones, por si tengo que mandarle una nota a la maestra para decirle que no pudiste hacer la tarea porque… eh… porque no estuvimos en casa el fin de semana. ¿Si?

¿Triste? Si. ¿Real? También.

Para cerrar les dejo dos imágenes. La primera es una captura de una conversación de WhatsApp en mi teléfono. La segunda es uno de esos chistes que anduvo dando vueltas por Internet hace un tiempo...

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