#Comollegar desde el #microcentro a #Ezeiza en #DosHoras

Son las 10:16 en mi reloj, aunque no estoy seguro de la hora que sea porque en este momento estoy en el aire en algún lugar entre Houston (Texas) y Las Vegas (Nevada). Estoy en el asiento de la ventana de una hilera de tres asientos y afortunadamente en el asiento de al lado no se sentó nadie. Hay un tipo del lado del pasillo y le pregunté si le jodía que usara la bandeja del medio para apoyar mi café y sospechoso waffle envasado que me dieron tras la pregunta de “¿Snack?”. Como al tipo no le jodió, puedo aprovechar para tiepar esto en mi latpop del laburo mientras tanto. De hecho, no tengo mucho más que hacer porque la pantallita que tengo adelante solo funciona con servicio de Direct TV, previa pasada de la tarjeta de crédito. “Sólo pase su tarjeta para tener acceso a todos los canales por solo 4,99 dólares”. Si, ésta te voy a pasar la tarjeta por una hora y media de avión. En el vuelo internacional a Houston por lo menos tenía películas y música. Yo aproveché para ver “La era de hielo, choque de mundos” porque las otras que más o menos valían la pena ya las había visto. Después de eso, dormí como un lirón hasta que a una hora de llegar trajeron un desayuno un tanto temprano considerando que para cuando bajamos eran apenas las 6 de la matina en Texas. Bueno, los gringos arrancan temprano de todos modos. Hasta ahora el viaje fue de acuerdo con lo esperado, si bien arrancó un tanto a los tropezones.

El vuelo de Ezeiza a Houston salía a las 21:40 así que como con Gonzalo, un compañero de laburo, justo viajábamos en el mismo avión, le dije que se venga a la oficina a eso de las 16 como para ya tener pedido un auto para las 16:45. El tema es que a él le tocó laburar de corrido durante la noche por unos quilimbitos con una reléase de una aplicación y a eso de las 12 me contactó para avisarme que recién se levantaba y que de última se tomaba un taxi para el aeropuerto desde la casa. Al final arreglamos para que se pida un taxi 16:30 y yo llamaba al remis para pedirle que viniera media hora más tarde, a las 17:15. Hasta ahí todo OK, pero a las 16:30 lo llamaron de la compañía de taxia para avisarle que le cancelaban el viaje. Se pidió otro que a los 10 minutos lo llamó para decirle lo mismo.

- Gonza, venite en subte.
- Ni en pedo. ¡Con la valija es un pelotazo!
- Gonza, no llegamos sinó. Te van a seguir cancelando. Es viernes a la tarde boludo.
- No sé…
- Gonza, tomate un subte ahora, dale.

Y ahí nomás cortamos sin decirnos ni chau. El remis vino cinco minutos antes y Gonzalo llegó 17:25. No veníamos mal. Pero claro, había que salir del microcentro todavía…

¿Podés creer que estaba todo el puto microcentro detonado de tráfico? Todo cortado, manifestantes yendo del Congreso a Plaza de Mayo, cortando Av. de Mayo y la 9 de Julio por los tramos que iban pasando. Un caos de la puta madre. El remisero iba con el GPS del coche y el Waze en el celular.

- Acá Waze me sugiere agarrar por Rivadavia – dijo, y considerando que habíamos estado los últimos 15 minutos para hacer una sola cuadra en la 9 de Julio, pareció una buena alternativa.

No sé qué carajo fue peor, porque para hacer las 5 cuadras que van de la 9 de Julio hasta la plaza del Congreso por Av. Rivadavia (que a esa altura todavía es una calle) debemos haber estado media hora por reloj. Posta. En un momento empecé a pensar que no llegábamos. O sea, perdíamos el avión y chau conferencia de Amazon en Las Vegas, y chau semana visitando las oficinas de Chicago de la compañía para la que laburo. Y entonces pensé “Carajo, yo ya tengo cosas compradas por Amazon y entregadas en el Marriot de Chicago”. No es que sean tantas cosas ni es que tengan taaaaanto valor, pero claro, si no llegaba al avión era guita tirada a la basura.

Dos horas tardamos en llegar desde el microcentro hasta Ezeiza. Decí que al toque pudimos hacer el check-in y despachar el equipaje, y terminó siendo que tuvimos una horita cómoda para tomarnos un café y sentarnos a esperar.

El avión salió a horario y para cuando terminó de despegar me di cuenta de que me olvidé por completo por pasar por el puesto de AFIP del aeropuerto para que me sellaran el formulario que completé por la web donde consta que salgo del país con la HP del laburo, el iPhone 6S, el Apple Watch y el Kindle. Por la laptop y el Kindle no me van a hacer problemas. El Kindle de hecho es de hace cuatro años. Pero espero que no me rompan las pelotas con el celular y el teléfono. Había hecho todos los deberes para que no me jodieran al volver y me terminé olvidando de hacer que me sellen ese papel del orto. Como sea, ya está.

En Houston tuvimos 4 horas de espera entre uno y otro vuelo. Así que fuimos a buscar la valija y la volvimos a despachar y después caminamos el aeropuerto un poco. Al final nos terminamos sentando a tomar un cafecito en un bar que tenía enchufes en la barra. Así que aproveché para darle un poco de carga al celular. Porque en cuanto llegamos se me ocurrió verificar si había alguna Wi-Fi dando vueltas a la cual pudiera conectarme. Para mi alegría, todo el aeropuerto tiene Wi-Fi abierta. Un lujo. Encima en Argentina ya eran más de las 8 de la mañana así que al toque que mandé Snapchats y WhatsApps para avisar que había llegado, la más chica de mis nenas me empezó a mandar Snapchats también. Ella se suele levantarse antes de las 8 incluso los fines de semana. Y al ratito nomás se desertó la mayor y también me empezó a mandar mensajes. Mundo moderno che. Te bajás del avión y por más que no tengas señal de celular ya estás mandándote mensajes con tu familia y tus amigos para avisar que estás a quichicientos kilómetros de distancia. Hasta aproveché para hablar por voz con WhatsApp mientras estábamos en el café ese.

De ahí hicimos un poco más de tiempo, no mucho. Entramos en una librería, dimos vueltas, boludeces bah. Y pasadas las 9 subimos a este Boeing 737 que nos está llevando ahora a nuestro destino final en Las Vegas.

Ahora voy cerrando no sólo porque de momento no tengo mucho más que comentar, sino además porque me estoy meando y tengo que ir al baño antes de que prendan el aviso de ajustarse el cinturón de nuevo. Así que… sigo en otro momento.

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Marcá el cuadro de abajo para seguir.