#ClaseAbierta de #alemán, y yo que no cazo un #fulbo

En el colegio de las nenas promediando esta época del año empiezan las clases abiertas de diferentes cosas. Ya desde que estaban en jardín arrancamos con la clase abierta de inglés. En la primaria se sumó la clase abierta de educación física. Y a partir de tercer grado, la clase abierta de alemán. Con Romi nos turnamos para ir, más que nada porque estas clases abiertas las hacen en la mitad de la tarde y se complica un poco con los horarios del laburo. Incluso alguna que otra vez fue uno de los abuelos en reemplazo nuestro. Pero la cosa es que hoy hubo doblete de clases abierta: a las 13 la de alemán y a las 14 la de inglés. Una pegadita a la otra, y esta vez me tocó ir a mí. Claro, con el inglés no tengo problema, pero con el alemán… hermano, ¡te la regalo!

Ya de movida llegué casi diez minutos tarde, así que entré en la sala del subsuelo del colegio donde estaban reunidos padres, profesores y alumnas, y me senté medio al fondo donde pude. Boludo, todo en alemán hablaba la maestra (o la Fraülien, como le dice mi nena). No se le entendía un sorongo. A ver, saquemos el inglés que yo tuve la posibilidad de estudiarlo, y pongámosle que en la clase hubiera sido de italiano. ¡Todo bien! No te digo que te pueda seguir una conversación de punta a punta, pero cuatro o cinco palabras por frase te engancho, y con eso lleno los blancos y mal que mal te armo la idea principal de lo que se está hablando. Y si fuera portugués es más o menos lo mismo… porque sacando eso de que parece que en vez de hablar te están rapeando algo en tono de zamba, la podés pilotear tranquilamente. Pero alemán… ni a palos.

Y mirá que le puse onda. Pegaron en una pizarra blanca al frente, como una cuadrícula que parecía tener los días de la semana en las columnas, y vaya uno a saber qué carajo en la parte de las filas. Encima yo me dejé los lentes en la oficina, así que tras que no entendía un sorete de lo que decían, no veía una goma de la cartulina que habían pegado. Y así me morfé más de veinte minutos de algo bastante parecido a haber prendido la tele en el canal de la Deustche Welle, y no encontrar el control remoto como para poder poner otra cosa.

Y entonces, apenas pasada la una y media, la maestra empieza a explicar en español todo lo que habían estado haciendo durante los anteriores veintipico de minutos en los que ninguno de los presentes entendimos un soto a la vela. Flaca, todo bien, pero si vas a explicar lo que hacen… ¡explicalo antes, y no cuando los pobres padres ya se fumaron media hora de ese jeringoso con más GEs y ENEs que vocales en general!

Pero ahí no terminó la cosa, porque la muy turra siguió con otras actividades, como por ejemplo: un bingo en el que tenías cuatro relojes con horas dibujadas, y ella iba diciendo (en puto alemán, por supuesto) diferentes horas. Y nosotros teníamos que cantar bingo cuando ella hubiera dicho las cuatro horas que teníamos nosotros en el papel. Un bingo de relojes… ¡en alemán! ¡Inderfrungen Gundangajen! Encima mi nena con mucha predisposición me dio el cuadernillo de clases donde en una hoja estaba lo que ellas habían aprendido de la hora, así que ahí estaban dibujados los relojes, con la manera en la que se decía cada hora anotada debajo de cada reloj. Pero era lo mismo que la nada, porque ni siquiera pude identificar cuál de las mitades de la frasecita debajo de cada reloj era el número, y cuál era la parte que refería a “en punto”, “y media”, “y cuarto” o “menos cuarto”.

Por suerte la Fraülien tuvo un poco de piedad por los padres y las madres que habíamos ido y no hizo ninguna actividad donde tuviésemos que participar activamente. Te juro que podía llegar a simular un infarto con tal de zafar de tremendo papelón.

Pero pegadito a eso vino la clase de inglés, y ahí sí que pude acomodarme en la silla y disfrutar de la clase abierta, escuchando y entendiendo de que se trataba, y siguiendo el hilo de cada actividad y cada frase.

Nota mental: no volver a ir a una clase abierta de alemán, al menos hasta que los muchachos de Google además de la posibilidad de traducir texto en tiempo real con la cámara del celular, le agreguen también a la app del Traductor la característica del audio (también en tiempo real). Vamos, Sergei, Larry… ¿qué están esperando? ¡Pilas, pilas!

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Marcá el cuadro de abajo para seguir.