#Alexa, ¿du iu espik espánich? #Siri y #OkGoogle sí lo hacen pero no funcionan con mi @AmazonEcho Dot

¿Se acuerdan que hace unos meses viajé a Estados Unidos? Bueno, no tienen por qué tenerlo presente, y mucho menos si no siguen este sitio que cada vez se parece menos a un blog, porque consistentemente vengo esquivando la tarea de sentarme a tipear algo. Como sea, en su momento publiqué esta y esta otra entrada de blog contando un poco la previa del viaje, y si bien después seguí publicando algunas cuantas de las fotos que saqué por la tierra de los Avengers, no cumplí nunca con lo de publicar una reseña del viaje. Al principio me convencí a mí mismo de que iba a ir publicando una entrada de blog por día, o día por medio a lo sumo. Pero al toque de estar allá me di cuenta que no me iban a dar los tiempos. Principalmente porque tipear, corregir, leer y releer cada entrada de blog antes de publicarla es algo que me lleva unas cuantas horas, que dicho sea de paso mencioné en más de una oportunidad en publicaciones previas que no voy a referenciar, en parte porque no quiero ponerme denso con las referencias a publicaciones anteriores, pero mayormente porque no tengo la más mínima gana de ponérmelas a buscar en este momento.

Y así fue como me convencí a mí mismo de que iba a postear cosas asiduamente, hasta llegar a un momento en que, a casi tres meses de haber vuelto, no publiqué una puta entrada de blog. Pero ojo, que no pierdo la esperanza de algún día llegue a escribir algo de ese viaje. Si, si, ese es el nuevo versito que me empecé a contar cuando después de tener que aceptar que lo de la bitácora del viaje no iba a pasar de ser una mera expresión de deseo.

¿Y a qué carajo viene todo esto?, se podrá preguntar alguien que de pedo llegó no solo a este sitio sino además a este tercer párrafo. Bue, todo viene al Amazon Echo Dot que me ligué por asistir al AWS:reinvent de Las Vegas.

El Echo Dot funciona con Alexa, el sistema de reconocimiento de voz de Amazon. Apple tiene a Siri, Microsoft a Cortana, y Google a OK Google (se mataron pensando el nombre, chicos). Yo tuve la posibilidad de probar a Siri y a OK Google, y si bien funcionan muy bien (incluso en español), en el caso de Siri me es prácticamente imposible hacer que esa mierda se active con mi voz. La muy cornuda de Siri puede pasarse horas en el más absoluto silencio mientras yo digo de todas las maneras posibles "Oye Siri”, hasta que por ahí y en una de esas, quizás por cansancio nomás se digna a responder. Yo quiero creer que lo que no termina de entender es el acento argento. Porque cuando lo vas a configurar te pregunta si lo queréis en Español España o en Español México. Y esos dos tipos de español pronuncian el “oye” como “oie”. Pero en Argentina y Uruguay hablamos con la Ye, y parece ser que para las grandes empresas de tecnología, estos dos países ubicados literalmente en el orto del mundo no representan un mercado lo suficientemente atractivo como para adaptar los sistemas de reconocimiento de voz.

Eso sí, debo aceptar que el reconocimiento de voz de Siri es muy bueno… claro está, una vez que lográs que la muy guacha entienda el “Oye Siri”. Hasta podría decir que Siri es aún mejor que Alexa. Pero como ya expliqué más arriba, mientras no permitan cambiar la frase de activación por algo que no sea “Oie Siri” en español neutro, entonces tendremos que seguir prescindiendo de su uso. En esto tanto Amazon como Google estuvieron más hábiles al permitir cambiar la frase de activación por algunas otras pre-definidas.

La cosa es que ahí donde Siri me llevó al hartazgo por no saber reconocer la pronunciación Argenta de dos palabras del orto, Alexa lo resolvió de una manera mucho más simple. ¿Agregaron el acento argentino/uruguayo en su tecnología de reconocimiento de voz?, se preguntarán. ¡Ni en pedo! Mucho más fácil: no soportan el español, punto. ¿Cuáles idiomas soporta entonces la tecnología de Amazon? Inglés. ¿Cuál otro? English. ¿Un tercero? Eh… bueno, si tomamos al inglés yankee y al británico como los primeros dos y sumamos a eso el inglés australiano, entonces tenemos tres. ¡No es poca cosa! Después de todo, no es lo mismo decir que soportás un único idioma, que decir que soportás diferentes variantes de un idioma. Si, hoy tengo el nivel de ironía bastante elevado como podrán darse cuenta.

Pero no termina acá el temita de la limitación de Alexa. Cuando me dieron el Echo Dot en el primer día de la conferencia, lo primero que hice al llegar a la noche al hotel fue enchufarlo y tratar de usarlo. Entonces la pregunta fue: ¿y cómo carajo se configura esta cosa? Fue obvio suponer que se debía usar el celular. Brillante lo mío. Pero la sensación de triunfo me duró poco cuando me di cuenta que en el Apple Store no había ninguna App de Amazon para el Echo Dot. Pero entonces lo enchufé y el propio Echo Dot me sugirió con su voz femenina (y por supuesto: en inglés), que descargase desde mi teléfono la “Alexa App”. Siguiente inconveniente: en el App Store tampoco había una App que se llamara Alexa. Ahí nomás googleo: "Alexa App not available in App Store” y me entero de que, como Amazon no comercializa el aparatito este en América Latina, la Alexa App no está disponible en el App Store de Argentina. Simpáticos lo muchachos.

Para hacer corta la historia, tuve que dar de alta una segunda cuenta en el Apple Store, radicada en USA, sin tarjeta de crédito asociada porque no tengo una tarjeta radicada en USA, y con mi dirección de email de Yahoo!, porque la otra cuenta la tengo dada de alta con mi email de Gmail.

Cuestión que pude descargar la Alexa App y, previa vuelta atrás de la cuenta del App Store para mantener la cuenta argentina como la activa, mi teléfono se terminó enterando de la existencia de lo que hasta ese momento no era más que un pisapapeles bastante particular, con una lucecita al estilo KITT (aunque azul en lugar de roja) dando vueltas alrededor del borde una y otra vez.

Y entonces claro, con la App instalada y hablando el veintiúnico idioma que el Echo Dot soporta, las cosas empezaron a rodar en la dirección correcta. Y Alexa empezó a responder de manera bastante decente a lo que se le pedía. Más allá de las primeras preguntas y frases pelotudas de rigor (qué hora es, cuál es la temperatura, cómo estás, de qué sexo sos, fuck you, etc.), al toque averigüé que teniendo Spotify Premium podía asociar mi cuenta de Amazon (y de Alexa) a la Spotify account y así escuchar música de otra cosa que no fuera Amazon Prime/Music, un servicio que por supuesto no tengo. Después Germán, un amigo que vive en Estados Unidos y que viajó a Las Vegas durante esa semana también, me sugirió usar TuneIn con Alexa para escuchar radios argentinas por Internet. Una maza, che. Incluso ahora dejé de usar la App pedorra que tenía en el iPhone para escuchar radios por Internet, y uso TuneIn para ir escuchando No Somos Nadie todos los días a la mañana, mientras viajo en el blanquito hacia el microcentro.

Y así llegamos al día de hoy, donde Alexa y yo nos entendemos bastante bien, en inglés y con una App bajada por izquierda, pero bueno, no vamos a detenernos en esos detalles, ¿o sí? Además, tengo el Echo Dot enlazado a un parlante Sony bluetooth que suena bastante bien, lo que hizo que desistiera de mi idea de usar el viejo y querido iPod touch de cuarta generación que solían usar las nenas para jugar antes de que tuviese cada una su tablet, y que luego yo pensé en reutilizar como “equipo de audio” pero que por una u otra cosa nunca concreté.

Y resulta ser que ayer me llega un email de Amazon para responder una breve encuesta online sobre Alexa. “Esta es la mía”, pensé. Mi oportunidad de dejar asentado mi descontento por no estar disponible la Alexa App fuera del App Store de Estados Unidos, y por no haber agregado los de Amazon el idioma español entre los soportados por Alexa, aun siendo que en el 2015 el porcentaje de la población estadounidense que tiene al español como su lengua madre era de entre el 15 y el 20 por ciento. Así, con el email abierto en el teléfono toco el link que me lleva a una página web donde después de darme la bienvenida a la encuesta, me preguntan en qué país o región me encuentro. Las opciones eran: Estados Unidos, Asia, Inglaterra, otros pocos que ahora no recuerdo, y el que a mí me correspondía, “Latin America”. ¿Qué pasó cuando elegí esa opción? Aparecí en otra página que decía algo así como:

Esta encuesta no está prevista para su zona o región. Muchas gracias por participar.

Y ahí nomás me dejaron con la sangre en el ojo, con la puteada en la punta de la lengua, con la vena latiéndome en la sien. Pero al mismo tiempo, con el derecho de escribir estas líneas. ¡Ja! ¡En sus caras amazonianos!... ¿o debería decir amazónicos?... o… ¿amazones? ¡La puta madre! ¡Ustedes!, queeeee mierda, che.

Entonces, mis estimados amigos de Amazon (¡ahí está!), ¿qué carajo están esperando para enseñarle a Alexa a hablar español? No les pido Chino Mandarín, que de acuerdo con Wikipedia es el idioma con mayor número de gente de que lo habla. Sólo les pido el tercer idioma más hablado del mundo, y hasta me conformo con la versión neutra latina, ni siquiera pido una variación argento/yourugua. Incontables blogs, tweets, posts en Facebook y videos de YouTube reclaman esto mismo. Hasta los amigos de c|net escribieron al respecto. Pero bueno, parece ser que al amigo Jeff Bezos este tema, y por qué no: esta entrada de blog, le chupan redondamente un huevo.

 

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